No fuimos creados para los algoritmos, sino para el encuentro humano, afirma el Papa León en un mensaje sobre la IA
(OSV News) -- El Papa León XIV no solo escribió su primer mensaje como pontífice para la Jornada Mundial de las Comunicaciones el 24 de enero, sino que también redactó un documento programático sobre inteligencia artificial en respuesta a los desafíos del mundo moderno, al igual que, hace más de un siglo, el Papa León XIII se enfrentó a la revolución industrial.
Si bien la 60.ª Jornada Mundial de las Comunicaciones Sociales se celebrará el 17 de mayo, el texto, publicado el 24 de enero, festividad de San Francisco de Sales, patrón de la prensa católica, ofrece una seria advertencia: la inteligencia artificial y las tecnologías digitales están transformando la comunicación, la creatividad y la identidad humanas. Y los mayores riesgos, según el Papa, no son técnicos, sino profundamente humanos.
Si fallamos en su cuidado y no educamos sobre cómo utilizarla, la tecnología digital, afirmó el Papa León, "se corre el riesgo de modificar radicalmente algunos de los pilares fundamentales de la civilización humana, que a veces damos por descontado".
Al simular voces y rostros humanos, sabiduría y conocimiento, conciencia y responsabilidad, empatía y amistad, los sistemas conocidos como inteligencia artificial no solo interfieren en los ecosistemas de información, sino que también invaden el nivel más profundo de la comunicación: el de las relaciones entre las personas.
El desafío, por lo tanto, afirmó el pontífice, "no es tecnológico, sino antropológico. Custodiar los rostros y las voces significa, en última instancia, cuidarnos a nosotros mismos".
El Papa León contrapuso a la inteligencia artificial aquello que la tecnología no puede reemplazar: un rostro humano y una voz humana, subrayando su importancia. "Son rasgos únicos, distintivos, de cada persona", dijo el Papa.
"Manifiestan su propia identidad irrepetible y son el elemento constitutivo de todo encuentro", afirmó el Papa León, añadiendo que "el rostro y la voz son sagrados" y nos fueron "dados por Dios, que nos ha creado a su imagen y semejanza, llamándonos a la vida con la Palabra que Él mismo nos ha dirigido".
La Palabra de Dios "resonó primero a través de los siglos en las voces de los profetas, y luego se hizo carne en la plenitud de los tiempos", recordó el pontífice.
Dios "ha impreso en su rostro un reflejo del amor divino, para que pueda vivir plenamente la propia humanidad mediante el amor", dijo el Papa León. "Por lo tanto, custodiar rostros y voces humanas" significa "conservar este sello, este reflejo indeleble del amor de Dios. No somos una especie hecha de algoritmos bioquímicos definidos de antemano. Cada uno de nosotros tiene una vocación insustituible e inimitable que surge de la vida y que se manifiesta precisamente en la comunicación con los demás".
El Papa León, en su mensaje, desafió a la humanidad, adicta a las redes sociales y dominada por los algoritmos, a no renunciar al pensamiento propio, empoderando a los seres humanos para que utilicen la tecnología para apoyar, no para dirigir, la vida humana.
Los algoritmos, advirtió el Papa, "premian emociones rápidas y penalizan en cambio expresiones humanas que necesitan tiempo, como el esfuerzo por comprender y la reflexión".
Encierran a las personas en "burbujas de fácil consenso y fácil indignación" y "debilitan la capacidad de escucha y de pensamiento crítico y aumentan la polarización social".
La inteligencia artificial puede brindar apoyo y asistencia en la gestión de tareas comunicativas, indicó el Papa; sin embargo, a la larga, "eludir el esfuerzo de pensar por nosotros mismos" erosiona "nuestras capacidades cognitivas, emocionales y comunicativas", transformando a las personas en "meros consumidores pasivos de pensamientos no pensados, de productos anónimos, sin autoría, sin amor. Mientras que las obras maestras del genio humano en el campo de la música, el arte y la literatura se reducen a un mero campo de entrenamiento para las máquinas".
"Renunciar al proceso creativo y ceder a las máquinas nuestras funciones mentales y nuestra imaginación" significa "enterrar los talentos que hemos recibido para crecer como personas en relación con Dios y con los demás. Significa ocultar nuestro rostro y silenciar nuestra voz", subrayó el Papa León.
Este mensaje no fue la primera vez que el Papa León se pronunció con firmeza sobre la inteligencia artificial. En junio, envió un mensaje a la Segunda Conferencia Anual de Roma sobre Inteligencia Artificial, en el que expresó su preocupación "por los niños y los jóvenes, y por las posibles consecuencias del uso de la inteligencia artificial en su desarrollo intelectual y neurológico".
"Hay que ayudar a nuestros jóvenes, y no obstaculizarles, en su camino hacia la madurez y la responsabilidad auténtica", subrayó el Papa León el 17 de junio.
En noviembre, escribió al Foro Builders AI, una conferencia mundial celebrada en Roma, que sus "deliberaciones durante estos dos días ilustran que este trabajo no puede limitarse a los laboratorios de investigación o a las carteras de inversión. Debe ser una labor profundamente eclesial".
Sin embargo, en su mensaje del 24 de enero, presentó una declaración de principios y un llamado a la acción, afirmando que "la tecnología que se aprovecha de nuestra necesidad de relacionarnos no solo puede tener consecuencias dolorosas para el destino de las personas, sino que también puede dañar el tejido social, cultural y político de las sociedades".
El desafío que tiene por delante la humanidad "no es el de detener la innovación digital sino el de guiarla", dijo el Papa, "y en ser conscientes de su carácter ambivalente. Corresponde a cada uno de nosotros alzar la voz en defensa de las personas humanas para que estos instrumentos puedan realmente ser integrados por nosotros como aliados".
Esta alianza es posible, afirmó el pontífice, e instó a que se fundamente en tres pilares: "responsabilidad, cooperación y educación".
Con estas palabras, el Papa León lanzó un desafío a los magnates de la inteligencia artificial y de Silicon Valley.
"Para quienes están en la cúspide de las plataformas online esto significa asegurarse de que las propias estrategias empresariales no estén guiadas por el único criterio del máximo beneficio, sino también por una visión de futuro que tenga en cuenta el bien común del mismo modo que cada uno de ellos se preocupa por el bienestar de sus hijos".
En noviembre, mientras se celebraba la conferencia "La dignidad de los niños y adolescentes en la era de la inteligencia artificial", el Papa León se reunió con Megan Garcia, una madre estadounidense cuyo hijo, Sewell Setzer III, falleció en febrero de 2024 después de que un chatbot de inteligencia artificial lo incitara al suicidio.
Garcia presentó una de las primeras demandas, de entre muchas otras, contra una empresa de inteligencia artificial después de que su hijo muriera en una ambulancia tras ser animado por el chatbot a quitarse la vida.
En octubre, Character.AI anunció que prohibiría el acceso a su plataforma a los usuarios menores de 18 años, una decisión que entró en vigor el 25 de noviembre.
García declaró a Rome Reports que durante el cónclave rezó para que el próximo pontífice "reconociera que la misión de la Iglesia está amenazada por la inteligencia artificial no regulada".
García y otros padres pueden sentirse alentados por las palabras del Papa en su mensaje del 24 de enero.
"A los creadores y programadores de modelos de la IA se les pide transparencia y responsabilidad social respecto a los principios de planificació



















